domingo, 5 de septiembre de 2010

De cómo estos indios general y naturalmente criaban a sus hijos en la niñez, siguiendo las doctrinas de los filósofos, sin haber leido sus libros

RESUMEN


Los antiguos indios nahuas incorporaban dentro de su cultura un sinnúmero de actividades, prácticas, ritos y costumbres; muchas de las cuales al ser observados por los conquistadores y frailes enviados a evangelizar les causaron asombro, ya que algunas de estas prácticas habían sido recomendadas o citadas por filósofos y médicos de Europa y Asia.

En su obra Historia Eclesiástica Indiana (1597) Fray Jerónimo de Mendieta realiza una extensa recopilación de estos ritos y costumbres; en la cual describe detalladamente la crianza y usanza que tenían los padres nahuas con sus hijos y como algunas de estas actividades habían sido recomendadas por Aristóteles para aquellos que tuvieran bajo su cargo la crianza de niños.

Lo interesante resulta cómo estos indios nahuas adoptaron estas técnicas de crianza sin haber leído o escuchado algo acerca del filósofo griego.

Este informe propone algunas explicaciones del cómo pudieron idear estas costumbres y usos.

También se trata referente a las obligaciones y responsabilidades que tenían los padre nahuas con sus hijos y como los amonestaban y aconsejaban constantemente para que fuesen buenas personas y no realizaran cosas que serian mal vistos por la comunidad india.

Sin embargo la educación que se les inculcaba a los niños y niñas de pequeños era diferente; es decir; tenían roles bien definidos tanto para hombres como mujeres además de que eran distintos los castigos y penas que se le aplicaban a hombres y mujeres por no acatarse a los mandatos y recomendaciones de sus padres


INTRODUCCIÓN

Una de las principales cuestiones que plantea Fray Jerónimo de Mendieta (1597) en su obra es la forma en cómo los antiguos indios nahuas de la comunidad novohispana acataban estrictamente algunas de las recomendaciones emitidas por Aristóteles; el hacía énfasis en la razón o motivo por el cual los indios sin haber sabido nada de la vida y obra del filosofo griego tenían conocimiento de estas prácticas, siendo el único medio de conexión entre los nahuas y el filósofo los frailes que se habían aventurado en la conquista ideológica y espiritual de los indios nahuas.

Pero si bien es cierto que estos frailes conocían ya las grandes obras y planteamientos de los grandes pensadores del viejo mundo y Asia, ellos en raros casos las compartían con los nahuas; pero en el texto de Jerónimo de Mendieta describía que los nahuas ya realizaban estas actividades aún antes de la llegada de los españoles a América, con lo cual desechaba por completo la posible idea que fue la intromisión española la que origino este tipo de ideas y acciones por parte de los indios nahuas.

De entre las recomendaciones que los nahuas y Aristóteles tenían en común se encontraban 3 que el Fraile describía con mayor convicción en su obra.

DESARROLLO

El primer tratado se refiere a la costumbre que tenían los nahuas de bañar y exponer al frio a los niños pequeños y recién nacidos todos los días en los ríos o arroyos de la Nueva España; y que lo hacían por igual en todas las estaciones del año y de mañana preferentemente.

Siendo que le asombraba como los pequeños no sufrían algún mal por esta actividad como resfriados, infecciones y otras afecciones del sistema respiratorio que en aquella época y con los escasos servicios médicos resultaría fatal inclusive para una persona adulta y como los padres los exponían a fríos tan intensos como los que se presentan en el Toluca, sin temor de que algo malo le sucediera a los chiquillos; como si alguien les hubiera certificado que hacer eso con niños era algo benéfico.

Una explicación de cómo los antiguos nahuas adquirieron este conocimiento podría ser que lo hacían para adaptar o aclimatar a los pequeños a las condiciones naturales y del entorno en las cuales estarían durante toda su vida.

Por un aspecto esto sería correcto ya que lo que describe el fraile lo presenció en un lugar frío como el valle de México y serviría para que los niños se acostumbrasen desde pequeños a las condiciones climáticas de la región, lo mismo ocurriría con Aristóteles ya que Grecia presenta en la mayor parte del año un clima que podría ser considerado como gélido; sin embargo de los comentarios y experiencias recabadas se sabe que algunos niños de la región del Istmo de Tehuantepec son bañados bajo las mismas condiciones de temperatura del agua, siendo que esta región es de clima caluroso en la mayor parte del año, contrastando un poco con la idea expuesta con anterioridad; aunque la mayoría de los niños de esta región se le suele bañar con agua tibia, entonces si se podría decir y retomar de la propuesta mencionada que efectivamente esto se realiza para las adaptarlos a las condiciones en las cuales se desenvolverán toda su vida.

El siguiente punto de incidencia entre Aristóteles y nahuas es la usanza de acostumbrar a los niños desde pequeñitos a trabajos leves y ligeros, que en la Nueva España se aplicaban por los indios según relatan para evitar que entre los niños se presentara la ociosidad y la pereza y así comenzar desde pequeños con una formación rígida y darles fortaleza física y por consiguiente más aptos y acostumbrados a los ásperos trabajos que se solían realizar entre la comunidad nahua.

Aparte para que se acostumbrasen a los distintos tipos de objetos utilizados para realizar trabajos o cargar bultos y objetos; y también para que se acostumbraran a las distintas manifestaciones de la orografía e hidrografía de aquellos lugares que eran en su mayor parte montañas, mesetas, altiplanos y lomas.

Esto es común verlo también en regiones cercanas a las del Istmo ya que los padres y madres ejercitan en labores domesticas y trabajos de limpieza a los hijos como un introductorio para las labores que desempeñaran durante su vida.

La tercera recomendación que los nahuas realizaban al pie de la letra según lo dicho por Aristóteles era en lo referente a los modales y actitudes que los niños debían aprender desde pequeños, es decir, recomendaba que los niños no observaran malas pláticas entre sus padres y adultos, ni malas palabra y aun mucho menos malas acciones o actos entre sus mayores.

Era común observar entre los nahuas lo bien que aplicaban este planteamiento, ya que era común castigar con severos penas a los que acostumbraban a decir malas palabras, ofender a los dioses y padres, era por esto que entre uno de los principales propósitos de los padres consistía en emitir amonestaciones para los hijos para que no fueran irrespetuosos, rebeldes, groseros y que obedecieran los consejos que sus padres y ancianos les decían sobre cómo ser buenas personas, ya que si algo caracterizaba a los nahuas era su buena usanza en lo que se refiere a los modales.

Esta es una práctica común en muchos lugares e igualmente en esta región ya que desde nuestros abuelos nos han recomendado que a los pequeños nos se les dejen oír malas palabras, ya que ellos muy rápidamente las incorporan a su repertorio lingüístico, lo mismo sucede con las acciones malas que observan las recuerdan y utilizan durante sus relaciones sociales con otras personas y especialmente porque se piensa que lo que se aprende, oye y ve durante la infancia nunca se olvida y más bien se recuerda para toda la vida.

Además de la gran diversidad de prácticas que presentaban los nahuas poseían características propias en lo que se refiere al deber de padres, madres e hijos antes de la llegada de los españoles y aun manteniéndose durante el desarrollo de la cultura novohispana.

Pues bien, durante el la recopilación de costumbres y tradiciones de los nahuas Fray Jerónimo de Mendieta remarcaba que si bien los padres tenían que participar en el desarrollo y formación como personas de los hijos, tanto el padre como la madre tenían funciones y obligaciones especificas que no compartían; entre estos se encontraba que por lo general los consejos eran emitidos de padre a hijo y madre a hija, por lo general esto era lo común salvo determinadas circunstancias, era cuando las madres o su jefe de capitanía o telpuchtlato eran quienes les daban los consejos.

Por su parte a las niñas y muchachas quien les aconsejaba como ya se menciono era su madre o también sus ayas a quienes en caso de que fueran hijas de señores principales se les encomendaba su crianza desde que nacieran las niñas.

Los padres aconsejaban a los hijos en lo que refiere a reverencia y obediencia a sus padres, dioses, personas mayores y en general respetar a todas las persona ya fueran niños, jóvenes, adultos o ancianos.

También les aconsejaban de alejarse de malas compañías ya que según sus padres no los llevarían a buen fin; ni a salir con varias mujeres sino escoger la que consideraran la adecuada para ellos y casarse y formar una familia.

Les prohibían casarse con una mujer sin haber consultado o pedido permiso previamente con sus padres y los exhortaban a no ser ociosos ni perezosos.

Les decían que no debían mentir, levantar falsos testimonios, actuar de mala gana y realizar acciones que les perjudicaran o afectaran a los demás.

Les aconsejaban que debían realizar su trabajo con diligencia, alegría y efectividad ya que de esto dependía la calidad de vida que podrían brindar a sus hijos y esposa.

A las mujeres se les inculcaba que debían de sumisas, obedientes y limpias; pues por eso se les enseñaba desde pequeñas actividades que tenían que ver con el cuidado y limpieza de un hogar.

También se les decía que debían respetar y honrar a sus maridos cuando ya estuviesen casadas, y que debían tomar en cuenta todo lo que ellos les dijeran.

Como se puede deducir los roles de género estaban bien definidos en la antigua comunidad nahua y todos los hombres y mujeres debían de desarrollarse conforme a estos estereotipos.

Ya que entre la concepción nahua era fundamental que los padres y madres emitieran consejos a los hijos para evitar que estos tomaran malos caminos o actitudes y para que fueran los hijos capaces de enseñarles y trasmitirles a sus hijos y futuras generaciones estos consejos.

Si bien tanto mujeres como hombres tenían obligaciones, variaban los castigos que se aplicaban sobre ellos cuando faltaban a una regla o mandato de los padres.

Algunas de estas penas eran severas y crueles especialmente para evitar que los hijos los realizaran y es por eso que entre la cultura nahua eran muy común y cotidiano observar los buenos modales de prácticamente todas las personas.

Se les castigaba por robar, mentir, ofender a sus padres y dioses; también habían espacios determinados para la crianza de niños y niñas desde su puericia y adolescencia, las cuales no debían ser invadidos por niños o jóvenes del sexo contrario, si esto sucedía se acostumbraba a que ambos niños o jóvenes pagasen con nada menos que la vida.

Entre estos feroces castigos se encontraban tallarle en la cara con ortigas u otras plantas urticantes, pasarles alfileres de grueso cabezal por las orejas, henderles y cortarles una parte del labio e inclusive atarlos de las manos y exponerlos a humo resultante de quemar chiles.

Y no había consideraciones especiales para aplicar estas sanciones, es decir, eran aplicados a ricos, pobres, jóvenes y niños que no cumplieran con las normas que sus padres y sociedad les había encomendado.

Esta es una razón por la cual los españoles al momento de llegar a conocer la cultura nahua se sorprendía de su organización, limpieza, valores y honradez; puesto que ni en las más añejas civilizaciones del viejo continente presentaban o habían desarrollado estas características en el momento de su apogeo.

Las penas que los nahuas aplicaban a sus hijos podrían interpretarse hasta de inhumanas, pero no lo hacían con la intención de lastimar a sus hijos, sino meramente para inculcarles y definir claramente en ellos los buenos modales y actitudes para que fuesen personas buenas y de provecho cuando se integraran a la sociedad.

CONCLUSIÓN Y CONJETURAS.

En conclusión se podría decir que lo que Aristóteles planteaba y nahuas y nuestros antepasados, inclusive nosotros realizamos es algo lógico, es decir que nace de la observación que realizaron al identificar la necesidad de adaptar a los niños desde su temprana edad a lo que realizarían o como vivirían el resto de su vida, está explicación engloba las dos primeras recomendaciones que básicamente son acciones de cómo acostumbrar a los niños a condiciones climatológicas, laborales, de enseñanza y perpetuación y transmisión de valores.

La tercera recomendación por su parte representa los sueños plasmados en un ideal de vida, de cómo si desde pequeños se les da una buena educación y ejemplo lo realizaran y seguirán el ejemplo siempre.

Las diversas obligaciones de padres, hijos y autoridades en la cultura nahua estaban bien cimentados ejemplo inequívoco de esto era que cada individuo asumía su rol dentro de la sociedad y las respetaban estrictamente.

Porque finalmente las diversas actividades, prácticas, estereotipos, consejos, amonestaciones y castigos eran con el fin de convertirlos en mejores personas, que es lo que la sociedad y padres nahuas anhelaban.