viernes, 21 de enero de 2011

ASPECTOS DEL DESARROLLO EN NIÑOS DE CINCO AÑOS, INCLUIDO SU ESTILO DE APRENDER.

Una de las etapas trascendentales en la adquisición de las nociones de personalidad, desarrollo psicomotor y maduración cognoscitiva en los niños lo representa la llegada de los años preescolares. De cierta forma muchas de estas características mencionadas anteriormente ya venían evolucionando de forma notable en edades y períodos de desarrollo anteriores; sin embargo son en estos años donde las habilidades, conductas y demás características se reestructuran y manifiestan con mayor fuerza para emprender un rumbo definitivo hacia la consolidación de la personalidad de los de los niños en los años futuros.
Con la finalidad de reforzar y hacer más ilustrativos los contenidos que se abordarán durante el desarrollo del escrito se realizarán comparaciones y analogías entorno a una serie de observaciones realizadas a un grupo de niños dentro de un rango de edad de 3 a 7 años. Los niños fueron sometidos deliberadamente a una serie de juegos y actividades que supusieron una amplia gama de situaciones. No obstante las interpretaciones que se puedan externar en el texto respecto a las actitudes o conductas asumidas por los niños son presentadas en calidad de hipótesis y no buscan otro fin más que el de fungir como herramienta complementaria. Los niños estudiados provienen de familias con características y contextos sociales equiparables; por lo que la única característica disyuntiva entre los niños es la edad.
Así pues, los años preescolares implican el arribo una gran cantidad de emociones y experiencias para los niños, permeados en buena medida por las nuevas habilidades y nociones adquiridas durante el desarrollo de las etapas anteriores. Los niños durante este periodo se encuentran fascinados y ansiosos por descubrir todo lo que les es posible realizar con sus poderes recién identificados, por lo que no es raro encontrarlos absortos en cualquier tipo de actividades y juegos durante el transcurrir del día. Muy a menudo se trazan retos u obstáculos en el afán de revalidar el alcance real de sus facultades; durante la realización de las observaciones era muy común que algún pequeño intentara mostrar alguna variante o modificación con respecto a las actividades y reglas que en el papel se deberían realizar en los juegos propuestos. Gael, uno de los niños observados, constantemente realizaba intentos para persuadir a los demás niños respecto a las reglas que debía adoptar el juego. No obstante al encontrar sus intenciones frustradas optaba por realizar maniobras y piruetas más complejas, mostrando y revalidando su gran capacidad motriz y de coordinación; a la vez que incitaba de cierta forma a los demás niños a repetir o superar dificultad de sus ejecuciones.
Durante este periodo de desarrollo es común que los niños se fijen obstáculos y metas con la única finalidad de afianzar su satisfacción por las nuevas aptitudes corporales adquiridas. Inclusive este afán por conocer sus nuevas habilidades los lleva a cuestionar prácticamente todo lo que observan que realizan sus iguales y los adultos. En esta lógica los niños adquieren el sentimiento y actitud de poder realizar las cosas de manera más satisfactoria y efectiva que los métodos implementados  por los otros niños y adultos. Es común observar en las interacciones entre niños las situaciones que buscan reafirmar la supremacía ejecutiva. De igual forma los niños suelen manifestar esta actitud con los adultos; por supuesto de forma un poco más atenuada. En las observaciones esta fue una característica común en todos los niños, puesto que todos intentaban en mayor o menor medida imponer algunas condiciones durante los juegos. Durante el desarrollo de los juegos Reyli manifestaba constantemente actitudes de desaprobación frente a las propuestas que emitíamos respecto a los juegos, argumentando que en oportunidades anteriores había jugado con otras personas obteniendo resultados más gratificantes de los que probablemente obtendríamos de no modificar nuestros planes.
Sin embargo la sociedad no es lo suficientemente comprensiva durante este periodo de desarrollo con los niños, son estos años en los cuales los padres plantean mas exigencias y rigores a los niños; además de la exaltación de las expectativas respecto a sus hijos. Este es un aspecto que me pareció a bien recuperar debido a  algunas contrariedades que se presentan en el desarrollo de estructuras cognitivas en los niños.
Uno de los factores fundamentales que permiten lo anterior es la notable facilidad de lenguaje de los niños, los adultos interpretan esta manifestación como característica común en todas las habilidades y estructuras de los niños. Al percatarse de esto los padres proceden a subir de tono las exigencias con los niños, este es un punto cumbre en donde se manifiestan algunas incongruencias con las interpretaciones de los padres. La explicación es sencilla, el desarrollo de las habilidades y estructuras cognitivas en los niños no es uniforme, sino variada y difusa.
En este sentido, la madre de José nos comentó que ella se había sentido especialmente motivada con la manifestación fluida del lenguaje oral por parte de su hijo, José a pesar de su corta edad ya es capaz de articular expresiones relativamente largas y complejas; pudiendo en ocasiones repetir con mayor o menor fidelidad las expresiones utilizadas en las charlas entabladas entre los adultos que conviven con él. Sin embargo José presenta una actitud intermitente, ya que en muchas ocasiones puede comportarse de manera civilizada y acatándose en la medida de lo posible a las instrucciones de su madre; no obstante ante la menor provocación o estímulo puede pasar a un arrebato de cólera y hostilidad. La madre nos confesó que se sentía un tanto confusa y decepcionada por estas manifestaciones conductuales contradictorias por parte de su  hijo. 
De esta forma los niños en edad preescolar pueden actuar coherentemente durante la mayor parte del tiempo y pasar súbitamente a un estado de arranques injustificados.
Otro rasgo  interesante observado durante los juegos es la expresión de ciertas frases y preguntas por parte de los niños hacia los adultos, frases y preguntas que poseen cierto grado de complejidad y que en teoría no deberían pertenecer al vocabulario de niños de edades inferiores a cinco años. Julissa le preguntó de manera adecuada a una de mis compañeras de observación: “¿Cuál es tu serie de televisión favorita?”, a lo que mi compañera respondió conmocionada “la serie televisiva Bones”, la niña no sé inmuto y pareció importarle poco la respuesta de mi compañera. Este tipo de situaciones son comunes entre los niños que pertenecen a familias con cierto nivel cultural o al menos con acceso adecuado a la información. Los niños lo que realizan es prácticamente reproducir las frase o temas comunes de su entorno familiar, la mayoría de la ocasiones lo hacen sin pretensiones de recibir una respuesta, de manera casi inconsciente o tal vez con la única finalidad de asombrar o gratificar a los adultos. 
Por otra parte, los niños en estas edades ya poseen definido ciertas concepciones relativas al bien y el mal.
Durante el desarrollo del juego “Los Quemados”  Gael lanzó la pelota con gran violencia para impactar contundentemente a José, este al recibir el golpe comenzó inevitablemente a llorar. Acto seguido por la intervención de Julissa, quien  reprobó completamente la acción ejecutada por Gael. Calificándola de prepotente y como señal inequívoca de mala educación. Además de recordarle que esa acción no era correcta puesto que podría dañar la integridad física de José.

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