viernes, 21 de enero de 2011


Pero sin duda en el desarrollo de la lectura y hacia el final de la misma, la cuestión que me causo mas contradicción, interés y emoción fueron las implicaciones en los procesos de la desvalorización del yo; así como las opciones de la satelización o no satelizacion por parte de los niños como posibles rutas alternativas para la desvalorización del yo.
Confieso que antes del texto no había considerado y analizado esta cuestión como una de las etapas primordiales en el desarrollo del autoconcepto en el niño; mas bien no lo había considerado nunca en el transcurso de mis observaciones y experiencias de la vida cotidiana, por lo cual al encontrarlo plasmado en el texto representó una cuestión totalmente desconocida y hasta cierto punto compleja, interesante y ambigua. Las consideraciones tomadas por mi parte para abordar el tema fueron breves recapitulaciones de mi vida y experiencia interpersonales relacionadas a las posibles causas que originaron la necesidad de la desvinculación con la excesiva exaltación del yo en dichos casos. Aunque en realidad estas actividades de acercamiento con el tema en cuestión fueron primordialmente encaminadas, hasta cierto punto de manera inconsciente, a la refutación o aceptación por parte de lo expresado en el texto. Estos métodos un tanto rudimentarios debidos en mayor medida, como mencione en líneas anteriores a mi ajenidad con el tema.
En este sentido lo rescatable de la lectura y experiencias propias es que acontece un momento en el cual el niño ya no puede sostener rol de “astro rey” que venía desempeñando dentro de la familia. Primeramente esto originado por la percepción cada vez más evidente del niño respecto a su incapacidad y dependencia hacia sus padres, es decir el desarrollo de una fase para la adquisición del autoconcepto origina casi consecuentemente las condiciones necesarias para la desvalorización del yo. De tal suerte que llega un momento en el cual el niño se da cuenta que su capacidad volitiva no es necesariamente una cuestión que  obligatoriamente deban satisfacer los padres, sino que más bien lo realizan por motivos de benevolencia y altruismo. Entonces comienza la fase más interesante de la desvalorización del yo, en donde los niños al notar que el rol que venía desempeñando es prácticamente insostenible por lo que la alternativa más viable para el niño la constituye la satelización, es decir, el paso del niño de un rol central dentro del contexto familiar a una posición subordinada y dependiente (de ahí la analogía con el satélite, debido a la evidente dependencia de este a los planetas y otros cuerpos celestes). Esta posición que asume el niño en el contexto familiar le permite en cierta forma estar cerca de la persona que posee el poder y “omnipotencia”; por lo cual no es erróneo afirmar que el niño aún conserva el anhelo de recuperar o al menos compartir este poder que hasta hace poco lo correspondía. Evidentemente que este anhelo se va atenuando hasta desaparecer prácticamente conforme el niño adquiere mayor madurez cognoscitiva puesto que cada vez es más consciente y comprende mejor el rol que desempeña dentro de la familia. Conforme fui relacionando la parte central del texto con el desenlace pude transportar a la vida cotidiana ciertas proposiciones del texto con respecto a varios factores que influyen directamente en el logro de esta satelización; presumiéndola como el método ideal para la desvalorización del yo.
En este sentido había observado que en ocasiones la menor o mayor capacidad por parte de los niños para poder desvincularse de estas actitudes egocéntricas estaba determinado por la actitud que asumían los padres en este periodo de vida del niño. De tal forma que las familias que había observado y  que tenían normas más relajadas lograban más eficazmente este proceso de desvalorización en el niño mientras que los ambientes hogareños con mayor rigurosidad de las reglas no lograban llevar a buen fin este proceso de desvalorización. De tal forma que durante el proceso de lectura de la parte final del texto pude comprobar dichas observaciones inicialmente para mí subjetivas y poco fundamentadas. Sin embargo me fue grato hallar en el texto lo referente a la influencia de la disciplina democrática y autoritaria dentro de este proceso de deslindamiento. Por lo cual después de concluir la lectura del texto relacione este último postulado con ejemplos de mis experiencias acumuladas para tener una noción mas concreta de la importancia de estas cuestiones de disciplina familiar y su trascendencia en diversos ámbitos de la conformación de nuestra concepción de la cultura.
De tal forma llegue al final de la lectura del texto, fue durante todo el proceso algo muy gratificante y enriquecedor para mi experiencia personal. Aunque en algunas situaciones me sentí un tanto irritado y estresado por no coincidir o comprender correctamente algunos planteamientos e ideas por parte del autor, encontré la manera de asociar estas nuevas ideas encontradas en el texto con mis nociones y concepciones previas a la lectura para realizar un análisis generalizado del tema y externo al punto de vista del autor.
Por lo cual resulta más que evidente establecer que son los padres quienes fungen en primera instancia como los representantes de la cultura general para los niños. Muchos de los problemas relacionados a la incorrecta conducción por parte de los padres respecto de estas pautas fundamentales en el desarrollo de los niños son ocasionados por la poca difusión e importancia que se les brinda a estos temas, son las mismas carencias de información y conocimiento en estos aspectos los que originan dicho desinterés. Por lo cual es de vital importancia comenzar a concientizar a la población sobre las características idóneas en el cuidado infantil que propicien una correcta adquisición de estas nociones y conceptos propios, al mismo tiempo que las integran con otras estructuras y características cambiantes inevitablemente a lo largo del tiempo en nuestra sociedad.

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